Descubriendo el Rajastán (3/3): Jaisalmer y el desierto de Thar

Recuerdo como si fuera ayer mi llegada «triunfante» a la ciudad de Jaisalmer. Eran las seis de la mañana y aún reinaba la noche en el cielo. Entre doradas calles desiertas caminaba en busca de mi hostal. De pronto, a unos 100 metros más adelante, observé dos perros de mediano tamaño justo en mitad de la calle. Uno de ellos estaba tumbado, pero despierto, el otro permanecía de pie justo al lado, mirándome con cara de pocos amigos mientras me iba acercando. Me alejé unos metros para pasar por su lado. Aún así, cuando me encontré a la altura de ambos, el animal se abalanzó a mí enseñando los dientes y ladrando como si hubiera visto al dueño de un restaurante chino. No me quedó de otra que salir corriendo, mochilas en espalda y pecho. Mientras corría por las calles de Jaisalmer, en una escena surrealista, volví la cabeza para observar cómo el perro recortaba distancias y se disponía a morderme. No me quedó de otra que soltar una «coz» que vino a parar en el hocico mismo del perro, que lanzó un par de gemidos y se detuvo al instante, para volverse al lugar donde había venido. Yo me detuve al instante, y me quedé allí parado por unos instantes, preguntándome qué le habría hecho yo al animal para que reaccionara así.

Ciudad dorada Jaisalmer
¡Bienvenidos a la ciudad dorada!
Ciudad fuerte Jaisalmer
Sobre lo alto del fuerte

Una vez que uno llega a la ciudad de Jaisalmer y se planta en su alojamiento, ya sea hotel, hostal, guesthouse o cualquier otro lugar donde le ofrezcan un lugar donde dormir, se dará cuenta al instante de que allí todo gira alrededor del tour por el desierto. Y lo mejor es que uno llegue bien informado, porque al parecer los precios pueden ser tan variados como tu color de piel o país de procedencia, algo que me parece inmoral, pero así es cómo funciona. Llegamos a encontrar a dos vietnamitas a los que les habían «clavado» 4.500 rupias (57.71€) por el mismo tour por el que nosotros pagamos 1.200 (15.39€), exactamente el mismo. Se encontraban alojados en el mismo hostal que nosotros, por cierto.

Con Nico (de Argentina) y Chloe (de China) en un lago en mitad del desierto

El tour en cuestión, que es el principal atractivo turístico de Jaisalmer, consiste en lo siguiente: aproximadamente a las 14:00 de la tarde te recogen en un todoterreno para emprender un viaje de aproximadamente 2 horas y media hasta el borde oeste del país, a unas decenas de kilómetros de la frontera con Pakistán. Allí es donde se encuentra el famoso «Desierto de Thar» en India.

En el camino se realizan tres breves paradas para ver algunos lugares de no mucha relevancia, para ser sinceros. El primero de ellos fue un lago de mediano tamaño, que lo único de curioso que tenía es que se encontrará allí, en medio de aquel secarral.

Lago desierto de Thar
El lago en cuestión

Más adelante paramos también, a petición nuestra, en una especie de criadero de camellos (o dromedarios, para ser exactos), donde habría más de 50 de estos animales, de todos los tamaños y edades.

El camellito feliz

Y como última parada antes de llegar al plato fuerte del recorrido (el desierto en sí) pasamos unos 25 minutos contemplando el pequeño «fuerte» abandonado que, para ser sinceros, no recuerdo ni el nombre del mismo. Así de poco me impresionó. Lo curioso es que para visitar «esta maravilla» también hay que pagar una pequeña entrada. Por suerte a nosotros nos venía incluida con el tour.

Después seguimos camino hasta llegar al punto donde nos esperaba nuestro siguiente transporte: tres dromedarios que en un corto viaje de casi una hora nos llevarían hasta las pequeñas dunas del desierto de Thar.

Camellos desierto Jaisalmer
Nuestros transportes nos esperaban
El gran Nico en su dromedario
Y la gran Chloe en el suyo
Adentrándonos en el desierto del Thar

Una vez sobre las dunas de aquel pequeño desierto, mientras nuestro anfitrión «Chapati Baba» nos preparaba la cena en un borde de su cabaña, nos sentamos en la arena para contemplar la puesta de sol que se estaba formando.

Duna desierto Thar
Las dunas del Thar
¡Esperando la puesta de sol!
Puesta de sol desierto Thar
Puesta de sol en el desierto del Thar
Concentración máxima en el espectáculo

Terminado aquel espectáculo natural, volvimos a la pequeña cabaña para entablar conversación con «Chapati Baba» y nuestro conductor-guía, mientras nos preparábamos para la cena. Aquella noche podríamos decidir si queríamos dormir fuera, a cielo descubierto, donde se contemplaba una noche estrellada como pocas veces había visto, o dentro, algo más resguardados de la «rasca» que suele caracterizar a los desiertos durante la noche. El viento nocturno, que traía consigo un gélido frío, nos daría la respuesta a aquel interrogante.

Chloe, aprendiendo a cocinar con Chapati Baba
Chapati Baba cocinando

La mañana del día siguiente nos recibiría con la triste noticia de que nuestro conductor tuve que irse en mitad de la madrugada debido al fallecimiento de su padre, con lo que tendríamos que esperar un poco a la llegada de otro conductor. Como era lógico, no nos importo en absoluto la espera y lo entendimos perfectamente.

En contrapartida, mientras esperábamos, un pequeño y precioso perrito apareció de la nada en nuestra cabaña, visiblemente hambriento y temblando de frío. Mientras le dábamos algo de comer y lo tapábamos con mantas, Chapati Baba nos dijo que la madre del pobre animal había muerto unos días antes y que vagaba por allí sólo. A mi me dio un sentimiento terrible dejarlo allí, así que cuando nos ofreció el llevarlo con nosotros para buscarle un mejor hogar en la ciudad de Jaisalmer, no me lo pensé ni un momento.

El pequeño «Rocky»
¡Se viene!

Una vez en Jaisalmer, James, el propietario de nuestro hostal, aceptó quedárselo encantado. Hasta el día de hoy sigo recibiendo alguna que otra foto de Rocky, al que se le ve super grande y feliz. Incluso más adelante contaré una anécdota relacionada con Rocky, y una pareja germano-portugués que conocería más adelante en la ciudad de Agra.

Rocky en su nuevo hogar, el hostal «Little Prince» de Jaisalmer

En compañía de mis nuevos amigos y compañeros de viaje durante aquella etapa, proseguimos con la exploración de la ciudad, visitan el fuerte, el pequeño lago Gadisar y como no, perdiéndonos entre sus doradas calles hasta prácticamente la llegada de la noche.

Fuerte de Jaisalmer
El fuerte de Jaisalmer
Lago Gadisar
El lago Gadisar
Callejeando entre vacas…

Y después de una corta pero gratificante etapa en la ciudad de Jaisalmer y el desierto de Thar, tocó despedirnos de Nico, donde con su querida Royal Enfield, pondría dirección a la caótica Nueva Delhi, mientras Chloe y yo cogeríamos un tren que nos llevara hasta la parte noroeste del país, la ciudad donde se encuentra el increíble templo dorado. Amritsar.

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