El Templo Dorado, cuna y símbolo de la religión Sij

Lo más probable es que si os hablan de la religión «Sij» o «Sijismo» arqueéis las cejas y preguntéis «¿qué?«. Eso mismo me pasó a mí, no había escuchado esa palabra en mi vida. Pero lo cierto es que se trata de la sexta religión del mundo por número de seguidores (unos 25-30 millones), aunque claro, la inmensa mayoría, por no decir TODOS, se encuentran en India, y más en concreto, en la región de Punjab.

El origen de esta religión se remonta a los siglos XV y XVI, donde en medio del conflicto entre las principales religiones de la India (el hinduismo y el islam) un hombre conocido como gurú Nanak fundó la suya propia, el Sijismo. Es monoteísta (creen en un sólo dios, llamado Waheguru) y se basa en el respeto a todos, independientemente de la religión que se practique. Su código de conducta y principales normas son algo similares a nuestra religión católica.

El principal rasgo distintivo de los «sijes» es el turbante en la cabeza. Normalmente es de color naranja chillón (por lo que yo pude observar), pero puede ser de otros colores. Suelen portar lo que ellos llaman el «Kirpan«, que no es más que una pequeña daga que simboliza la resistencia al diablo.

Sijes
Sijes con sus turbantes, en el templo dorado

Los principales líderes de esta religión son conocidos como gurús, y desde el comienzo de la misma se sucedían a elección del anterior gurú, que nombraba a su sucesor normalmente poco antes de morir.

Fue el quinto de los gurús en sucesión, conocido como Arján, quien comenzaría a construir en 1588 el Templo Dorado en Amritsar, la ciudad que su padre había fundado. También sería el responsable de la creación del «Gurú-grant-sajib«, el libro sagrado de los sijes.

Entrada Templo Dorado
Una de las entradas al Templo Dorado

El templo se encuentra en el centro mismo de un lago artificial llamado Amrit Sarovar. Construido a base de mármol y oro (se dice que su cúpula está formada por 750kg de oro puro), tiene un diseño rectangular con detalles que entremezcla las religiones hinduista e islamista. Cuenta con una larga pasarela –normalmente atestada de gente– desde la cual se accede al interior del templo. Dentro del mismo se encuentran unos sacerdotes que leen sin descanso los textos sagrados, amplificados por unos altavoces que consiguen que llegan a cada rincón del recinto. Al menos una vez en la vida, los seguidores de la religión sij deben de visitar el Templo Dorado.

Templo dorado de día
Templo dorado de noche
Enorme cola para llegar a la entrada del templo

Todo el mundo, independientemente de la religión que practique, puede entrar en el templo, e incluso comer y dormir gratis, respetando unas sencillas normas. Por ejemplo, hay que cubrirse la cabeza con un pañuelo, velo o turbante si queremos entrar en el Templo Dorado. También se debe entrar totalmente descalzo y respetar los espacios de oración habilitados para ello. También nos enteramos -por uno de los guardias sijs con «lanza de espartano» que custodiaban el recinto- que estaba prohibido también fotos delante del templo «posando», hay que estar en posición relajada totalmente relajada o con las manos en posición de oración.

Guardia Templo Dorado
Chloe y yo con uno de los curiosos guardianes

Una de las principales características que aparentemente definirían a los seguidores de la religión Sij sería su enorme sentido de la solidaridad. En el Templo Dorado cada día se da de comer a más de 100.000 personas aproximadamente. De una manera totalmente desinteresada y sin ningún otro requisito que respetar las sencillas normas de las que he hablado anteriormente, añadiendo quizás alguna que otra más, como no pedir más comida de la que puedas comer.

Los enormes «comedores»
Comida Templo Dorado
El menú es sencillo: thali con dhal, pan de chapati y agua

La compra de alimentos y el mantenimiento de todo este «tinglado» se mantiene exclusivamente a base de donaciones. En el Templo Dorado no se exige dinero absolutamente para nada, incluso los guardarropas (donde se ha de dejar el calzado antes de entrar) son también totalmente gratuitos.

Todo el personal que trabaja en el templo (cocineros, friegaplatos, limpiadores, guardias) son personas voluntarias, que se acercan allí exclusivamente para aportar su granito de arena y contribuir a que aquella enorme maquinaria de la caridad funcione correctamente. Las cocinas que dan de comer cada día a más de 100.000 personas son enormes, al igual que los «comedores», que consistían simplemente en amplias estancias, decoradas con unas alargadas esterillas en el suelo sobre las que sentarse a comer.

En los fregaderos se apilaban miles y miles de bandejas, que serían fregadas por voluntarios y preparadas para el día siguiente, y vuelta a empezar.

Peladores de patatas voluntarios
Limpiadoras Templo Dorado
Limpiadoras voluntarias

También está el tema del alojamiento, pues aunque nosotros no probamos, es conocido que el templo cuenta con unas grandes estancias donde los peregrinos pueden pasar la noche, o cuantas noches deseen, sin pagar ni una sola rupia, contando incluso con duchas de agua caliente. Incluso tienen habitaciones exclusivas para turistas, algo más cuidadas y privadas. Lamentablemente no nos acercamos a verlas y no tengo ninguna foto de estas partes del templo.

Como casi todos los lugares de este contradictorio planeta, al Templo Dorado no le falta tampoco su pequeña parte oscura de la historia. En 1984, uno de los principales líderes sij llamado Jarnail Singh Bhindranwale, junto con sus seguidores, se refugiaron en el Templo Dorado después de una intentona independentista de la nación India. En aquel momento, la entonces primera ministra de India, Indira Gandhi (que no tiene parentesco alguno con Mahatma Gandhi), aprobó la operación Blue Star, que consistía en arrestar a Bhindranwale y destruir sus fuerzas. Entre el 3 y el 6 de junio de aquel año el ejército indio asaltó el templo y se inició una intensa y sangrienta batalla. Murieron más de 500 personas en total, entre soldados, seguidores del líder sij, y también personas inocentes que no pudieron abandonar el templo una vez hubo comenzado la operación.

Sobre lo que sucedió finalmente con Bhindranwale circulan varias teorías. La primera de ellas y más solvente es que murió en los tiroteos y varios medios e incluso su hermano pudieron reconocer su cuerpo sin vida. Otros dicen que contemplaron como sobrevivió y fue hecho prisionero, presuntamente para torturarlo hasta morir. Algunos incluso siguen creyendo que sobrevivió y que podría seguir vivo.

Tres meses después de la operación, la primera ministra Indira Gandhi fue asesinada a tiros por dos de sus guardaespaldas, que formaban parte de la minoría religiosa sij.

Lecciones de historia aparte, a nosotros tanto el templo en sí mismo como la labor de solidaridad y altruismo que allí se realiza nos maravilló. Nos pareció un lugar cargado de energía positiva y buenos valores. Totalmente imprescindible de visitar si se visita la región del Punjab. Recomiendo la visita tanto de día como de noche.

Pareja en el Templo Dorado
Una pareja observando el Templo Dorado
¡Hasta pronto Templo Dorado!
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