Fútbol de primera división en Patán

Durante uno de aquellos casi veinte días que pasé en la ciudad de Katmandú, decidí trasladarme a la vecina ciudad de Patán, que se encuentra colindante con Katmandú, a apenas unos pocos kilómetros de distancia.

Para ello, a pesar de poder llegar hasta ella a pie en un trayecto que no dura más de una hora, decidí coger uno de los minibuses locales que realizan aquella ruta por una simbólica cantidad de 20 rupias (0,15€). Para coger aquel transporte no tuve más que dirigirme hasta la parada de «Putali Sadak» y preguntar allí mismo donde paraban los minibuses hasta Patán. Me indicaron la zona y a los pocos minutos ya estaba montando en uno de aquellos «modernos» vehículos con dirección a Patán.

En la parada de los buses
F.C. Barcelona mini bus Nepal
Mucha afición por los equipos europeos de fútbol en Nepal, más en concreto por los españoles

Llegué a la vecina ciudad un poco antes del medio día y comencé a recorrerla desde una punta hasta la otra. A pesar de que en aquellas fechas de febrero también Katmandú estaba desierta «turísticamente hablando», en Patán fue incluso menor la afluencia de extranjeros, cruzándome como mucho con una decena de ellos durante todo el día.

Calle de Patán
Recorriendo las estrechas calles de Patán
Niño nepalí comiendo
Sin decir ni media, este niño nepalí se sentó frente mía y comenzó a disfrutar de sus deliciosos «momos»

Paseando por las estrechas calles de Patán tuve la oportunidad de observar la vida de sus habitantes de una forma más auténtica y natural de lo que se puede observar en el centro de Katmandú, donde la vida gira en torno al comercio turístico, y por lo tanto, al extranjero, como tú o como yo, se le ve a primera vista como un «potencial» cliente más, lo que hace que el trato y las relaciones varíen notablemente.

Mujer nepalí pozo
Mujer nepalí extrayendo agua de un pozo
Escuela de música Nepal
Señores mayores nepalíes sentados. Al fondo, una escuela de música.

En Patán me fue incluso complicado encontrar a alguien que hablara un inglés simple, incluso en comercios o locales de cara al público. Y no es que Patán sea un pequeño pueblo perdido entre alguna recóndita montaña de Nepal, no. Como he dicho al comienzo de este artículo, esta ciudad se ubica al sur de Katmandú, prácticamente pegada, a tan sólo unos pocos kilómetros, y su población supera los 220.000 habitantes. Pero como digo, parece que sus habitantes viven ajenos a la vida comercial y turística de la vecina capital, donde llega gente desde todos los rincones del mundo para preparar sus trekkings y expediciones montañeras.

Otra cosa curiosa es que Patán cuenta también con propia Durbar Square (Plaza Durbar) como su vecina Katmandú. Aquella también es de pago, la cantidad por entrar a la Durbar Square de Patán es de 1.000 rupias nepalíes (7,50€).

Taquilla tickets Durbar Square
Taquillas de tickets para Durbar Square en Patán
Durbar Square Patán
Simplemente sentarse en aquel lugar es un placer en sí mismo

Arquitectónicamente muy similar a su homónima en Katmandú pero (en mi humilde opinión) algo más bonita en la distribución de sus edificios y en los detalles y la arquitectura de los mismos.

¡Siéntate y disfruta!
Uno del os perfiles de Durbar Square de Patán

La belleza artística y arquitectónica de aquel lugar es tanta, que sólo apetece tomar asiento en cualquier lugar de aquella plaza y ser testigos del pasar del tiempo, mientras se observa detenidamente el detalle de cada busto, de cada figura tallada en la roca, de cada pilar de aquellas estructuras centenarias, algunas de ellas todavía en plena reconstrucción debido al fortísimo terremoto de 2015.

Mientras seguía recorriendo la ciudad, gracias al mapa de mi móvil pude comprobar que estaba relativamente cerca del estadio de fútbol «Internacional Sports Complex». Tan sólo por curiosidad me dio por mirar la fecha del próximo partido de fútbol que se celebraría en aquel estadio y daba la casualidad de que el siguiente se disputaría en apenas una hora, entre el tercer y el quinto clasificado en la liga de la primera división nepalí.

Me acerqué allí sin pensarlo dos veces y tras unos cuantos vistazos al estadio en general y el ambiente que reinaba en los alrededores, pregunté en aquel contador cuál era el precio de la entrada para ver el siguiente partido. «200 rupias», me contestó la simpática chica que se sentaba allí. Hice cálculos mentales: ¿1,60€ por ver un partido de primera división? Allá vamos.

Estadio Internacional Sports Complex
Entrada VIP del estadio

Pero no nos llamemos a engaños. Estoy convencido de que cuando alguien habla de la «primera división» de fútbol de cualquier liga, lo primero que se le viene a uno a la mente es la imagen de un enorme y moderno estadio, rodeado por unos potentes focos y cámaras grabando en cada rincón del mismo, atestado con decenas de miles de personas gritando y animando, coches de lujo en los alrededores, guardias de seguridad y policías cada 5 metros, y palcos VIP en los que si se valorara tan sólo la ropa que visten los asistentes podríamos hablar de cientos de miles de euros sin problemas.

Qatar Airways, principal patrocinador de la primera división nepalí

Pero esto es Nepal, señoras y señores, y a pesar de haber una enorme afición por el fútbol, que también es el deporte rey en el país de los «ochomiles», el ser uno de los países más pobres del mundo se nota, y en este ámbito no iba a ser menos.

Jugadores de primera división marchándose, no en Ferrari ni en Lamborghini, sino en mini bus de 20 rúpias

Antes de comenzar contando cómo fue el partido me gustaría subrayar que la primera división nepalí cuenta actualmente con 14 equipos que se enfrentan entre ellos una sola vez, esto es, un sólo partido de ida. Todos los equipos se enfrentan en los estadios de Katmandú y Patán, por lo que los jugadores, que son fichados de todas las partes del país, deben de moverse a la capital a vivir. La mayoría de los jugadores son locales, los poquísimos jugadores extranjeros que hay suelen venir de algunos países africanos bastante pobres.

El partido de aquel día enfrentaría al «Manang Marshyangdi«, tercer clasificado, contra el «Nepal Police«, quinto clasificado en aquel momento. La mayor parte de la selección de fútbol nepalí estaba compuesta por jugadores de estos dos equipos así que imaginé que contemplaría un partido de «cierto nivel», pero claro, en ese momento aún no sabía que la selección de fútbol de Nepal está considerada (a la par que su economía) como una de las peores del mundo, tristemente.

Taquilla para comprar las entradas
Precio de la entrada: 200 rupias (1,60€)

Por el precio de la entrada (200 rupias) y la calidad de aquel estadio, que tendría una capacidad aproximada de 1.000 personas, debí de haber imaginado el tipo de partido que me iba a encontrar, pero uno siempre alberga cierta esperanza hasta el último momento.

Gradas de fútbol
Las gradas medio vacías minutos antes del comienzo del partido
¡Primera falta del partido!
Al final la cosa terminó animándose un poco

El balón comenzó a rodar y los jugadores corrieron tras él. Se vieron pocas combinaciones de equipo y mucho pelotazo arriba, con defensas férreas y carreras por la banda. Sé que las comparaciones son odiosas, pero para un ex-aficionado al fútbol llegado desde Europa como yo es casi imposible no hacerlas. Tanto en ambiente como en nivel de juego, aquello fue como ver un partido de tercera división española, siendo generosos.

Tensión en cada saque de córner

Al final el marcador fue de 2-0 a favor del equipo de Manang Marshyangdi pero podrían haber caído al menos otros dos más. El árbitro pitó el final y salí del estadio por el mismo lugar por donde había entrado. No pude ver coches de lujo ni cámaras o fotógrafos esperando a la salida para hacer sus reportajes de los jugadores y entrenadores.

Algunos se las arreglaron para ver el partido sin pagar la entrada

Los protagonistas de aquella hora y media saldrían poco después y cogerían un minibus por menos de lo que cuesta un café. Volverían a sus humildes casas, donde seguramente muchos de ellos tendrían que aprovechar para descansar todo lo posible pues al día siguiente tocaba madrugar para ir a trabajar o ayudar a sus familias con el negocio. El salario de un futbolista de élite en Nepal no da para lujos ni excentricidades, es un mero extra, un plus de ayuda para sobrellevar el duro día a día de la vida en Nepal.

Fuentes públicas: lavadores y baños al mismo tiempo

Y tras haber contemplado mi primer (y posiblemente último) partido de fútbol en Nepal, me dispuse a dar una vuelta por uno de los pequeños centros comerciales. La noche estaba ya bien entrada y tenía que volver a la capital, así que cogí uno de los últimos minibuses que iban hasta Katmandú y volví a mi hostal, había sido un largo día en la especial y auténtica Patán.

Precioso recuerdo de la plaza Durbar de Patán
Nepalíes jugando a móvil
Algo que está presente en cualquier parte del mundo: los smartphones
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