Para esto dan dos días y medio en Bangkok

Jamás antes habían pisado mis pies tierra asiática. Ni si quiera había salido de Europa. Y reconozco que mi ignorancia acerca de la cultura y sus diferentes religiones es grande, muy grande. Pero aunque sólo sea por devolverles de alguna manera el respeto que nos están brindando los tailandeses hasta ahora, prometo esforzarme y adquirir más conocimientos sobre su cultura y costumbres.

Marines tailandeses
¡Cuidado con la «pistolita» Raquel!
Soldados tailandeses

Para mí sin duda lo mejor de Tailandia en general está siendo la gente. Pero como me siento en la responsabilidad de transmitir también detalles y valoraciones acerca de las ciudades y lugares que voy recorriendo, voy a continuar con mi impresión personal y totalmente subjetiva acerca de la gran capital: Bangkok.

Como comenté en la entrada anterior, Bangkok es una ciudad de contrastes. Además de eso y como contrapunto de lo «positivo», cabe remarcar que la contaminación del aire en Bangkok es brutal. Al respirar casi notas la densidad del aire taponándote la garganta. Es realmente sofocante y en mi opinión un problema serio que deberían tratar de resolver.

Además de la cantidad ingente de vehículos, algunos son realmente antiguos y muy contaminantes

En nuestro corto pero intenso recorrido por la capital, antes de salir con dirección a Chiang Mai, vimos muchas cosas interesantes. Yo recomendaría encarecidamente contratar un tour en «tuk-tuk» de un par de horas o tres alrededor de la ciudad para todos aquellos que vayan por un corto periodo de tiempo (menos de 3 días, en mi opinión), para ver un poco por encima lo imprescindible en Bangkok.

Tuk-tuk Tailandia
Lo que nos gusta a nosotros un «tuk-tuk»…

VISITA Y SUBIDA AL MAHANAKHON

Mahanakhon

Realizar esta visita lo teníamos claro desde el principio, aunque si nos hubiéramos informado mejor antes de llegar nos hubiéramos ahorrado un buen dinero. Pero estas cosas son muy normales cuando viajas tan lejos y a países de los que sabes muy poco.

Se trata del edificio más alto de Tailandia, con 314 metros de altura. Con un diseño muy de nuestra época que le da al edificio un estilo como «pixelado». El edificio se inauguró en Septiembre del 2016 y costó unos 550 millones de euros (lo que gasto yo en café, más o menos).

La entrada para subir a las plantas 74 y 78 nos costó 880baths (26,30€), sin consumición, souvenir, o palmadita en la espalda. Tan sólo el papelito para subirnos en uno de los ascensores más rápidos que he visto (74 plantas en apenas 58 segundos). Al llegar arriba, medio mareado del «subidón», las vistas no podía ser mejores.

Panorámica Bangkok noche
La foto no hace justicia a las vistas reales

La panorámica a 360 grados de Bangkok que ofrecía la azotea era inmejorable. El ambiente, como no podía ser de otra manera tratándose de un edificio caro, moderno y que alberga un hotel, hasta arriba (nunca mejor dicho) de turistas europeos, asiáticos y americanos, pero todos turistas. Yo estaba reacio a pagar esa cantidad de dinero por subir a un edificio, pero debo confesar que al final mereció la pena.

Flotando en los cielos de Bangkok

La parte negativa fue enterarnos, ya cuando nos íbamos, por boca de una camarera del restaurante de la planta 72 (creo), que con el menú del mediodía, que costaba 850baths (25,41€), la visita a las últimas plantas nos hubiera salido gratis. Vamos que hubiésemos pagado lo mismo pero además hubiésemos comido allí. Lo hecho estaba hecho, la experiencia vivida, y la lección aprendida para la siguiente oportunidad.

LOS TEMPLOS

Golden Buddha Bangkok
Templo «Golden Buddha» o «Wat Traimit»

El 95% de la población tailandesa practica la religión budista. Si a este dato le añadimos que son bastante religiosos y creyentes, no es de extrañar que el resultado de esto sea ver un templo budista cada 100 pasos.

Yo soy de esas personas que dicen que los templos al igual que las iglesias «visto uno, visto todos», por ello no es de extrañar que pasara de puntillas por muchos de ellos. Pero otros, como el famoso «Wat Pho«, donde se encuentra el «buddha reclinado», son casi de obligada visita, así que nos fuimos para allí.

Maqueta de «Wat Pho». Como veis el templo es enorme

La entrada de este templo cuesta 200 baths (5,98€), y supone perfectamente una tarde entera de visita, incluso para los menos entendidos e interesados en el tema de templos budistas, pues como veis en la imagen, el templo es enorme.

Nosotros consumimos casi la tarde entera allí, y aunque lo recorrimos de punta a punta, podría decirse que lo vimos todo «de pasada», sin interiorizar demasiado en detalles, ni si quiera del famoso «buddha reclinado», que es el más grande de Tailandia con sus 46 metros de largo y 15 de alto, ahí es nada.

Buda reclinado
El único lugar desde el que se le podía fotografiar «casi entero»

Nosotros no visitamos muchos más, pero si eres amante de la religión budista, en Bangkok templos no te van a faltar.

LUMPHINI PARK

Nos dejamos caer por allí medio de casualidad y la verdad es que mereció muchísimo la pena, os explico por qué:

En primer lugar porque el simple hecho de encontrarte en un parque grande, alegre y vivo, donde respirar aire limpio, en medio de tan árida ciudad, contaminada y calurosa es siempre un placer. Una sensación similar que sentí cada vez que me adentraba en cualquier parque de Londres.

Lumphini Park
Pareja en Lumphini Park

En segundo lugar porque el parque, y las vistas que ofrece, son preciosas, como podéis comprobar en más fotos.

Y en tercer lugar, como no, por estos «animalitos» (y otros más como ardillas, tortugas, peces, pájaros, y bichos, claro, muchos bichos), que andan libremente por allí como un viandante más. Aunque he de reconocer que a nosotros nos costó un poquito encontrarlos al principio.

Lagarto lumphini park
Aunque en la foto parezca pequeño, mediría más de dos metros de largo

EL TRANSPORTE

El transporte en Bangkok no es caro. Eso sí, como todo, hay que saber utilizarlo para que no te engañen o pagues de más pudiendo utilizar otro medio. Los taxis suelen ser tomados habitualmente por turistas con lo que suelen ser mucho más caros que si tomas el bus local (10baths) o incluso el metro (unos 44baths, dependiendo de tu trayecto).

Como veis aquí aún no ha llegado lo que los europeos llamamos «estrés laboral»

También están los famosísimos «tuk-tuk», con los que te puedes mover en distancias cortas dentro de la ciudad. Si eres bueno negociando, te saldrán por «cuatro duros».

Los trenes y autobuses nocturnos son cómodos y no muy caros para viajar largas distancias, aunque ¡cuidado con el aire acondicionado de los últimos!

LA COMIDA

Para esta parte me vais a perdonar que no traiga fotos de la comida de Bangkok, pero soy persona de poco comer, así que cada vez que lo hago es porque tengo HAMBRE DE VERDAD, con lo que cuando me vengo a acordar de hacer «la foto de rigor» el plato suele estar medio vacío, cuando no vacío por completo.

Hemos probado la comida de los puestos de la calle (bastantes veces) y de restaurantes. En los dos lugares me ha gustado el sabor de la misma, menos cuando han abusado del picante y casi no podía ni comerla. De momento ninguno nos hemos puesto malos a causa de la comida, tanto de los puestos callejeros, como de restaurantes.

Los precios en el centro ya no son tan baratos como leí en algunos blogs años anteriores. Los platos en los puestos pueden rondar los 80 baths (2,39€) y en restaurantes los 120 baths (3,59€) en el centro de Bangkok. Supongo que en barrios y calles de la periferia los precios serán inferiores, pero no fuimos para confirmarlo.

LOS TAILANDESES

Al comienzo de esta entrada dije que lo que más me está gustando hasta el momento de Tailandia son los tailandeses, y seguro que más de uno se habrá preguntado ¿en serio? ¿entre todos esos espacios y lugares preciosos te quedas con la gente?, pues explico el por qué:

Desde que llegamos hemos regateado en casi todo lo que hemos cogido y comprado, a excepción de aquellos servicios con precios pre-establecidos (como la entrada al templo Wat Poh o al Mahanakhon). Pues jamás hemos recibido siquiera una mala cara. Ahora mismo estoy escribiendo sentado en la mesa de un restaurante frente a la playa de Ao Nang, en el cual no he consumido absolutamente nada. ¿Cuál creéis que ha sido la reacción de los empleados al verme? pues no, no ha sido echarme de malas maneras o preguntarme si iba a consumir algo, sino una sonrisa e inclinación de cabeza después de preguntarles si había algún problema con que estuviera allí escribiendo en mi ordenador.

Terminada nuestra estancia de poco más de dos días y medio en Bangkok nos fuimos a la estación de autobús y compramos unos billetes que nos llevaran a Chiang Mai, al norte del país. Nuestra primera idea era coger el tren nocturno para poder dormir en camas y vivir la experiencia de viajar en un tren tailandés, pero no había plazas cuando llegamos (seguramente debido al Loy Krathong), así que optamos por el autobús nocturno en el que casi morimos congelados. Pero esta experiencia y mucho más vendrán en otra entrada.

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