¿Quién eres?

Soy una persona normal, como tú. En algún momento del año 2017 decidí que quería, no, QUE TENÍA que viajar más. A base de esfuerzo y trabajo (como no puede ser de otra manera) materialicé ese sueño a finales de 2019 realizando mi primer viaje sin fecha de regreso por el sudeste asiático (¡qué original, donde va todo el mundo en su primer viaje de mochilero!).

No vendo nada en este blog, no soy un gurú, ni de viajes, ni de la vida, ni tampoco lo pretendo. Me considero un alumno más que intenta aprender algo nuevo cada día, en este ámbito que nos apasiona (los viajes), como en cualquier otro de la vida diaria.

Un día cualquiera de trabajo conduciendo

¡Ah perdona!, ¡todavía no te he dicho ni mi nombre!

Me llamo Antonio, nací un caluroso 8 de agosto de 1991. Mi pueblo natal ha sido el blanco Macael, en la provincia de Almería, aunque ahora disfruto muchísimo más cuando estoy fuera de él que dentro del mismo (¡ya te harás viejo y querrás volver!).

Mi careto aquí estampado
Aquí te dejo mi careto en plan currículum vitae, para que parezca que esto es un blog serio

Nací en una familia de profesionales del transporte de mercancías por carretera (¡déjate de finuras! ¡De camioneros!) vale sí, de camioneros de los de toda la vida. Y de los de antes además, de esos que llevaban camiones «de marchas» pasados de kilos por peligrosos puertos de montaña sin asfaltar y casi sin frenos. ¡De los buenos vamos!

Como no podía ser de otra manera, seguí la tradición familiar, y tras pasar por algunos otros trabajos como expendedor de combustible en una estación de servicio (¡y dale con las finuras! ¡Gasolinero!), joder sí, gasolinero, ¡pero quiero que mi vida parezca más interesante **tia!… Decía que tras pasar por diferentes trabajos temporales terminé sacándome los carnets de camión articulado y lanzándome directo a la conquista de la carretera.

LA GÉNESIS VIAJERA

Ahí precisamente, realizando trabajos internacionales por Europa, fue cuando comenzó mi interés y posterior PASIÓN por viajar y descubrir los diferentes países del mundo.

Descubriendo Basel (Suiza), en uno de aquellos viajes de trabajo

Tras un tiempo dándole vueltas y dejándome convencer escuchando podcasts de viajes, leyendo blogs y consumiendo documentales y programas de viajeros, decidí que era AHORA o NUNCA.

PONLE UNA FECHA A TU SUEÑO

Estaba decidido, quería irme YA, pero eran ya muchos años malgastando el dinero de mi trabajo en cosas materiales que no sólo no le daban ningún sentido útil a mi vida, sino que me privaban de realizar aquellas que más adelante si se lo darían (al no contar con dinero suficiente para ellas, evidentemente).

No tenía dinero suficiente para poder viajar con soltura y sin preocuparme por gastos extra o algunas pequeñas comodidades, así que me puse una fecha de salida a casi dos años vista y empecé a ahorrar totalmente enfocado en lo que en aquel entonces era mi sueño: realizar un viaje sin fecha de regreso por el sudeste asiático.

MI PRIMERA MUDANZA AL EXTRANJERO

Era finales del 2018. Pasaron casi dos años y LO HABÍA CONSEGIDO. Tenía suficiente dinero ahorrado para poder viajar al menos un año entero por el sudeste asiático sin preocuparme apenas por el dinero.

Pero había algo que me echaba para atrás: mi nivel de inglés era demasiado básico.

Ya había dejado el trabajo y tenía todas las posibilidades posibles abiertas ante mí: arrepentirme y buscarme un nuevo trabajo en España, irme directamente sin mejorar mi nivel de inglés, o mudarme temporalmente a un país anglosajón y mejorar así mi nivel de inglés de la manera más rápida y efectiva que conozco.

Opté por la tercera opción, me fui a vivir a Londres.

Yo frente a la Galería Nacional de Londres
Frente a la Galería Nacional en la Plaza de Trafalgar

Allí estuve viviendo apenas 8 meses, el tiempo justo para trabajar, sacarme un título de nivel B2 de inglés en una academia y aprender lo suficiente para emprender mi viaje con una mayor seguridad.

MI PRIMER GRAN VIAJE POR EL SUDESTE ASIÁTICO

Volví a España en septiembre del 2019 mucho más suelto con el idioma de Shakespeare.

Pasé dos meses más disfrutando de la familia, amigos y preparando este blog que lees ahora mismo. El 9 de noviembre el sueño se cumplió.

David y yo en Bangkok
David y yo aterrizábamos en Bangkok (Tailandia)

Aquel viaje, como es evidente, me marcó mucho. Para bien o para mal, el choque culturar que produce el continente asiático en un europeo moderno es brutal, y los contrastes culturales y sociales son difíciles de digerir al comienzo de la aventura.

En los templos de Angkor (Camboya)

Visité Tailandia con mis efímeros compañeros de viaje y después seguí en solitario. Mis siguientes visitas fueron a Camboya y parte de Vietnam. Tal y como había predicho en el blog antes de comenzar el viaje, el comienzo del año nuevo lo pasaría en India, así que me cogí un avión y me planté en Nueva Delhi. Aquello sí que fue un shock cultural.

India: o la odias o la amas

A día de hoy, India sigue siendo para mí EL PAÍS. Tan curioso es India, que comencé odiándola, al punto que quería abandonarla a los pocos días de llegar a ella, y terminé por echarla de menos cuando tuve que salir del país tras casi 2 meses viajando por el norte del mismo.

Frente al imponente Taj Mahal (India)

Después vino Nepal, que entró como la seda después de superar las verdaderas pruebas de fuego que día tras día los indios se empeñaban en poner frente a nosotros.

A 4.000 metros de altura en el Valle de Langtang (Nepal)

Finalmente terminé aterrizando en Kuala Lumpur, la capital de Malasia, donde estuve atrapado más de 10 semanas debido a la crisis del coronavirus.

Las simbólicas Torres Petronas (Malasia)

Al final tuve tiempo de sobra de disfrutar recorriendo aquella gran urbe, pero también pasamos malos momentos debido a los largos días de confinamiento e incertidumbre.

Y así finalizó mi primer gran viaje por el sudeste asiático, que duró exactamente 214 días. Se me quedaron muchísimos países interesantes que descubrir como Indonesia, Filipinas o Singapur, y que no fueron posible debido a las extremas circunstancias que nos tocó vivir, así que ya tenemos una excusa (y muy buena) para volver cuanto antes al nuestra querida Asia.

¿Y LO PRÓXIMO?

El futuro próximo es una incertidumbre total con esto del coronavirus en estos momentos, pero si todo mejora un poco, mis planes son recorrer y conocer un poco mejor nuestro propio continente. Mientras tanto, tendré que volver al trabajo de camionero para seguir ahorrando dinero mientras organizo mi próximo gran viaje sin fecha de regreso que seguramente será por África o América del Sur, ya veremos.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿De donde sacas el dinero para viajar tanto?

De momento no soy un «nómada digital», algo que se ha puesto en boga últimamente y que apunta a que será el futuro, aunque no digo que no me gustaría y estoy realizando algunos cursos online enfocados a ese fin.

De momento lo que hago es muy simple, trabajo (normalmente de «lo mío», de conductor), ahorro, y viajo con lo ahorrado.

No tengo hipoteca (ni quiero). Mi coche está pagado (y no tengo pensado comprarme uno mejor ni más caro). No gasto dinero en cosas que no necesito (como más ropa o relojes). No como en lugares que son demasiado caros (soy de los que comen de todo, así que no tengo problema en comerme una pizza o un chuletón de ternera).

¿Qué es lo que más te gusta de viajar?

Me encanta dejarme sorprender. Por el lugar, por la gente, por la cultura. El «shock» cultural de los primeros días y la progresiva adaptación al medio es algo que me encanta experimentar.

Me encantaría viajar más pero tengo muchos gastos y responsabilidades. ¿Qué me recomiendas?

Lo he dejado entrever en la primera pregunta. Controla mucho más tu dinero, tanto tus ingresos como tus gastos. Elimina gastos inútiles que sabes que no van a aportar un cambio real en tu vida o en tu día a día. No compres nada que no necesites de verdad incluso si te lo «financian». Guarda todo ese dinero y MUY IMPORTANTE: ponte una fecha límite de salida para tu próximo gran viaje. Si de verdad te lo propones, lo vas a conseguir.

Un país y una cultura que te apasionen de verdad

Me llama tanto la atención la cultura japonesa como la vida en otros planetas. Tienen una mentalidad tan diferente y única que parecen llegados de otro espacio-tiempo.

Por su historia, por su arquitectura, y su encanto, Italia es uno de los países de los que estoy enamorado, aunque no es idílico precisamente en muchos de los sentidos.